Cochapamba: Evolución detrás de la línea imaginaria

Investigación: Yalilé Loaiza, Marisol Andrade, Érika Álvarez, María José Manzaba, Alejandra Mejía

Redacción: Yalilé Loaiza

Una línea imaginaria crea un muro entre los condominios elegantes y un barrio sencillo. Se observan los techos cubiertos con distintas planchas de zinc frente a techos de teja. Las casas blancas con techos grises demuestran uniformidad, la cual se pierde solo si la mirada cambia de dirección. Algunas viviendas pintadas –o ya casi sin pintura-, otras solo decoradas con el color del adobe. La ropa en los tenderos brinda color y las edificaciones de altura variada dan ritmo al paisaje. Al fondo se ve al Quito cosmopolita, de cerca se ve a un barrio diverso. Una sola calle separa a Cochapamba de otra realidad.

Cochapamba es un barrio perteneciente a la administración zonal “Eugenio Espejo” de Quito. Está dividido en zona norte y sur. Con una población de 6 376 habitantes, el barrio desde casi 27 años ha evolucionado gracias a la organización de grupos barriales e instituciones gubernamentales.

Frente de Acción Cochapamba

En septiembre de 1989, por iniciativa de Fabián Carvajal, nace el Frente de Acción Cochapamba, un grupo juvenil que tiene como objetivo ayudar a los jóvenes y niños del barrio, así como a las familias con menos recursos económicos del sector.

Mediante cursos vacacionales y agasajos navideños, el FAC reúne actualmente a 60 monitores y trabaja hasta con 300 niños, no solo de Cochapamba sino de barrios aledaños que conocen su función y acuden hacia ellos. Santiago Paredes, integrante del FAC por trece años y ex coordinador del mismo, menciona que en las actividades navideñas “se agasajan hasta mil personas”.

Para Vicente Serrano, presidente del barrio, el FAC “ha sido un grupo satisfactorio para la niñez y la juventud”. La perseverancia y continuidad de su trabajo se refleja cada año en la organización del curso vacacional. “Son quince días en los que les dan refrigerio (a los niños) y organizan actividades con ellos”, comenta sorprendido Serrano.

El trabajo entre el FAC y la presidencia barrial es conjunta cuando se trata de la organización de actividades. En el caso del curso vacacional, el barrio provee los espacios deportivos necesarios y la casa barrial. “Hasta la actualidad no hemos tenido ningún inconveniente con los presidentes del FAC” dice Serrano.

Pese al tiempo de trabajo que el FAC lleva en el barrio, su nombre no es conocido entre los moradores. Cuando a Neferet Picaí se le preguntó sobre el FAC dijo que “no ha escuchado” sobre este. Gloria Perugachi y Amparo Pérez dicen que “algo saben” pero que no están “al tanto del asunto”, mientras Licia Crespo y Silvia Romero coinciden en que es un “grupo recreativo para jóvenes”.

El desconocimiento del Frente de Acción se daría porque los moradores del barrio son otros. Paredes indica que en los últimos cinco años “mucha gente se ha ido y han llegado nuevos”. Por otra parte, el FAC no cuenta con página web o redes sociales, esto no es fortuito, el grupo intenta ser conocido por su labor más que por las publicaciones en redes.

Proyecto Social Cochapamba

 El proyecto nació con la vida misma”- Jimmy Baquero

Cuando en junio de 2013, el FAC no encuentra ayuda para realizar los cursos vacacionales, Santiago Paredes, en aquel momento coordinador del grupo, contacta a Jimmy Baquero, profesor de la Universidad de Los Hemisferios y promotor del Proyecto Social Cochapamba.

Faltaba una semana para que los cursos inicien y Santiago, que empezaba su carrera en la UDH, acude a Jimmy. “Nos conocíamos un poco porque yo trabajaba en el (Colegio) Intisana”, cuenta Santiago. Al pedir ayuda a Jimmy, este se ‘enamora’ del proyecto y en una semana, consigue lo necesario para que los cursos inicien sin inconveniente.

Durante los quince días del vacacional, como narra Santiago, Jimmy acudió a Cochapamba a ver el trabajo del FAC. “Ese año nos ayudó con donaciones, me acompañó y me daba sugerencias”, comenta Santiago.

A partir de esa experiencia, Jimmy Baquero crea el Proyecto Social Cochapamba, involucrando también a alumnos de la UDH. “Trabajamos con los chicos de la Universidad que quieren hacer sus prácticas de servicio social. Algunos cumplen sus horas y nos ayudan un tiempo y hay otros que ya se vinculan”, menciona Jimmy.

La integración de algunos de los universitarios conllevó a que se emprendan nuevos proyectos dentro del ya existente. Santiago dice que “algunas personas más decidieron hacer también sus obras sociales, involucrarse en el proyecto Cochapamba, pero llevando su propio proyecto”.

Es así que 2014, nuevas ideas surgen. Llega a Cochapamba la Biblioteca Infantil, inicia con actividades los sábados, pero poco a poco cambia la metodología. “Se trabajaba con hacer visitas a familias y aparte en la casa comunal se comenzó a dar charlas y otras actividades para la biblioteca infantil” explica Santiago.

***

 “Empezamos con ancianitos, acompañándoles, dándoles cariño, haciéndoles bailar; a ellos les encanta bailar; y escuchando sus historias”- Jimmy Baquero

Cuando Jimmy recuerda los inicios del proyecto menciona que empezaron con visitas a ancianos, luego apoyaron a los cursos vacacionales ya existentes en el barrio. Las actividades por Navidad y las clases de valores para los niños, también forman parte del inicio del Proyecto Social Cochapamba.

A pesar de las actividades que ya realizaban como grupo, Jimmy pensó que ‘algo’ hacía falta.

“A Jimmy se le ocurre hacer una bolsa de empleo”- Santiago Paredes.

Entre Cochapamba Norte y Sur, 4 400 personas pertenecen a la población económicamente activa (PEA), según los datos del Municipio Metropolitano de Quito a 2010. Sin embargo, son 5 215 las personas que se encuentran en edad de trabajar. Haciendo un cálculo simple, son 815 personas las que se encuentran edad de trabajar pero no pertenecen a la PEA.

Por la misma base de datos, conocemos que la tasa de desempleo es en Cochapamba Norte del 2,6 % y en la zona Sur del 3,7 %. Es así que el total de personas que no trabajan, en ambos sectores, es de 158. Esto hasta 2010, cuando se realizó el último censo.

Las condiciones laborales, con base en los indicadores, demuestran que existen más personas que no aportan al Seguro Social que aquellas que sí lo hacen. Lo contradictorio del caso es que, de las personas que trabajan, más del 50 % son empleados privados. Según la ley vigente en el país, el aporte patronal debe ser efectuado por el empleador y el trabajador. Los números podrían sugerir que aquellos que no aportan son empleados que no cuentan con un contrato formal o son trabajadores informales.

Los contratos deben ser registrados en el Ministerio de Relaciones Laborales. El registro, que realiza el empleador, origina el derecho a la seguridad social. La falta de control de las instituciones gubernamentales, que no verifican el aseguramiento de los trabajadores de empresas, sean estas pequeñas, medianas o grandes, o de personas naturales, se demuestra en los números.

En ese contexto, nace la Bolsa de Empleo Cochapamba. Jimmy dice que este proyecto nació de una coincidencia y, para él, esta es la “experiencia más bonita” del trabajo en el barrio.

Cuando Jimmy visitaba a una familia del barrio, una señora le dijo “Profe, necesito trabajo”. Esta sería la razón para iniciar con la Bolsa de Empleo, que mediante redes sociales, busca conseguir oportunidades de empleo para los padres de familia de Cochapamba.

Cita

La metodología, según lo comenta Jimmy, consiste en visitar a las familias, conocerlas, y, de acuerdo al grado de confianza generado, promocionarlas en redes sociales.

Las publicaciones mencionan el nombre de la persona, las actividades que puede desempeñar, además de una descripción a manera de recomendación, los datos de contacto y siempre terminan con un “Dios les pague”.

A pesar de solo contar con 352 “me gusta” en su página de Facebook. Jimmy menciona que de las 50 personas que han entrevistado, actualmente, cuentan con trabajo de 35 a 40. La recepción de las solicitudes para visitas y seguimiento de los beneficiados por la Bolsa de Empleo está a cargo de los estudiantes que voluntariamente apoyan al proyecto. Jimmy menciona que el seguimiento es importante porque “uno a veces protege a la familia del Quito acomodado (…) pero también hay que proteger a estas personas para saber cómo están”.

El éxito de la Bolsa de Empleo Cochapamba ha sido tal que “ya no se trabaja mucho en Cochapamba. La mayoría de gente que ha llegado ha recibido trabajo de casa como limpieza, jardinería o cosas de oficina” cuenta Santiago. Esta iniciativa ha sido replicada en barios aledaños como Osorio y también al Sur de Quito, todo gracias a voluntarios y la organización de las personas de los barrios.

“Así conectamos al quito de estos barrios, con el quito que nos movemos nosotros. Rompamos las barreras de desconfianza y prejuicios, hay gente muy buena necesitando trabajo”- Jimmy Baquero.

Tanto el Frente de Acción Cochapamba como el Proyecto Social Cochapamba se financia mediante autogestión y donaciones.

La Parroquia

Desde hace un año y dos meses, el Padre Daniel está a cargo de la Iglesia de Cochapamba. Según menciona el sacerdote, la actitud de los habitantes del barrio varia de acuerdo a la zona en la que viven. Esto se debería a que “existe una mezcla, gente que tiene mucho y gente que no tiene nada”.

La zona norte de Cochapamba, para el sacerdote, es la que tiene mayores problemas; dice que Chochapamba Sur “es la otra cara de la moneda”. Los habitantes de la primera no serían igual de participativos que los de la segunda. Para el Padre Daniel, esto se da porque la gente vive “en su propio mundo y no le interesa lo que pase con los demás”.

Si bien la sede parroquial se encuentra en Cochapamba Norte, las actividades se realizan en la zona sur, puesto que la colaboración de las personas es mayor. “Porque aquí (Cochapamba Norte) por más iniciativas que se tomen, no responden, no les gusta asistir” cuenta el sacerdote. No obstante, los habitantes de la zona norte se acercan a la parroquia cuando existen las festividades de la Virgen del Quinche. Según lo menciona el sacedorte, inclusive quienes sostienen a la parroquia económicamente son los moradores de Cochapamba Sur.

“Hemos implementado la eucaristía los jueves, llevamos en un proceso de evaluación tres meses, no ha venido nadie; ya lo vamos a suspender. Tuvimos un festival mariano nadie asistió. Tenemos el jubileo de las cuarenta horas y nadie” cuenta el sacerdote algo demotivado. En Cochapamba Norte lo que funciona es el catecismo dado que “es una iniciativa de los padres”.

El comité barrial

Vicente Serrano es el presidente de Cochapamba. Él junto con la directiva del barrio son los mediadores entre los moradores y el municipio. Se encargan de tramitar las solicitudes correspondientes a las necesidades del barrio.

Pero la ayuda de la municipalidad “no es como antes”, dice Serrano. Las solicitudes de este año se han trasladado al siguiente puesto que “no hay plata” ni apoyo del gobierno central. El “municipio tendrá sus razones” asegura el presidente barrial, pero recuerda que aún están en trámite cuatro obras que dejó el comité anterior: finalizar la creación de una guardería, el cerramiento de una cancha de volley, la adecuación de un kiosko en la cancha de volley y la apertura de la vía ‘cuarta transeversal’ que unía “de la industrial hacia la izquierda”.

Según Serrano, el comité realiza lo necesario para cubrir las demandas del barrio, pero la falta de apoyo en temas puntuales, por parte de la municipalidad, frenan su gestión. Sin embargo, el cabildo, sí ha hecho obr. El mismo Serrano dice que dieron al barrio una cancha sintética de fútbol, pero eso no se pidió, el personal del municipio que visitó Cochapamba vio a esa obra como algo necesario. Si bien los moradores y la comitiva barrial aprecian el trabajo realizado con la cancha, les preocupa que no se atiendan sus solicitudes. 

La Policía en Cochapamba

Si en algo coinciden los moradores, el párroco, el presidente barrial y los integrantes de los grupos de Cochapamba, es en que la labor de la Policía Nacional es importe y que su servicio es “excelente”.

“Siempre hemos sido atendidos” menciona Serrano. “Nos dicen que seamos buenos vecinos” dice Neferet. “La policía sí hace su recorrido, están atentos cuando se les llama, alguna emergencia sí vienen” asegura Gloria.

Para el policía Jonathan Quasquer, quien está asignado al barrio desde hace un año, lo primordial es “ir mejorando” pues “se trata de llegar a las personas y tener un compromiso”. Menciona que el índice delicuencial en Cochapamba ha disminuido, además asegura que se realizan reuniones informativas con las personas del barrio, niños y jóvenes para combatir el problema de las drogas.

Quasquer dice que una de las principales necesidades que perciben como Policía Nacional en el barrio es el involucramiento de profesionales en diversas áreas para brindar más capacitaciones a los moradores y trabajar en la disminuición y detección de cualquier tipo de violencia.

La sociedad civil

Si bien Cochapamba cuenta con grupos barriales, iglesia, comitiva y presencia de la policía; la participación de los moradores complica el trabajo de quienes desean ver crecer al barrio. “Antes era un barrio unido” dice Serrano.

Con la llegada de nuevos habitantes al sector, la colaboración para con los grupos y la iglesia es menor. “La actitud de la gente que no está en esto es que no les interesa la vida del otro (…) y son muy resistentes a cualquier iniciativa”, menciona el Padre Daniel. A largo plazo, si el comportamiento de los moradores sigue pasivo, las dificultades para los grupos del barrio podrían ser mayores e inclusive podrían desaparecer, y junto a ellas, los años y el esfuerzo para construir un mejor lugar para vivir.

Cochapamba y los grupos que trabajan en el barrio son el ejemplo de lo que la sociedad civil organizada puede lograr. La perseverancia de quienes forman parte del FAC, del Proyecto Social Cochapamba, la Policía y de quienes apoyan las actividades parroquiales demuestran que se puede ayudar a la restructuración de la comunidad donde se habita mediante acciones locales. Lo que se vive en Cochapamba, en cuanto a la organización civil, puede y ya es replicado en barrios vecinos. Tal vez, si más iniciativas como estas se dieran en otros sectores de Quito, se podría eliminar esa línea imaginaria entre los elegantes condominios y los barrios sencillos.

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El barrio

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Proyecto Social Cochapamba y FAC (Fotografías cortesía de Jimmy Baquero y Santiago Paredes)

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