“Decidir, agradecer y recibir”: Janina Rojas y Misión Sonrisa

Tomado de Misión Sonrisa

Juan Andrés Gómez (Pupi) y Janina Rojas (Doctora Zarandaja)- Tomado de Misión Sonrisa

Con una sonrisa, pese al cansancio de aquel día, Janina Rojas se alista para la entrevista. Mientras conversa, comenta que estuvo con sus “chicos” de Misión Sonrisa, una fundación que ella junto a Juan Andrés Gómez (Pupi), crearon el 16 de febrero de 2011, en Loja.

Es hora de iniciar la entrevista. Janina o Jani, como le dicen sus amigos, también conocida como “doctora Zarandaja” por las personas de Misión Sonrisa, cuenta, con “contentura”, que ese día estuvo con la gente de la fundación en Malacatos, una parroquia rural de la ciudad de Loja, haciendo de payasos sociales. En sus ojos se observa la alegría de ver cómo Misión Sonrisa, más que un sueño, ya es una realidad latente.

¿Por qué decides formar Misión Sonrisa? 

Siempre me gustó la ayuda social, un día tuve la oportunidad de conocer la terapia en Internet, además admiraba a Patch Adams y me gustaba la figura del payaso como tal (…) Creo que el tiempo y el destino decidió que conozca a Juan Andrés, unimos fuerzas. Seguimos talleres de payaso y, así, nació Misión Sonrisa, de la nada. Solo éramos dos con un sueño loco (…) Queríamos formar una organización que se ocupe de la parte emocional del paciente.

¿En qué consiste la terapia que ustedes realizan?

Pese a que es terapia de la risa, no solo trata de hacer reír a una persona. La risa es como la cereza del pastel. Si la persona se ríe es mucho mejor porque está comprobado que tiene un poder holístico en el ser humano, que hace que secretamos endorfinas que son la hormonas de la felicidad. Somos un payaso que acompaña, que está. Queremos mostrar un payaso humano… Misión Sonrisa no vende felicidad, creemos que la felicidad es una decisión. No prometemos lo que no vamos a cumplir. El payaso es una persona de paso.

¿Cómo está organizada la Fundación?

La organización está formada en tres partes: el voluntariado, que son nuestros chicos que dan asistencia al payaso, el payaso social o de comunidad, donde visitamos orfanatos, asilos o hacemos intervenciones urbanas; y el payaso de hospital, que es quien acompaña a la persona en la situación en la que está.

¿Cuál es el proceso para ingresar a Misión Sonrisa?

Hay mucha gente que nos escribe a Facebook y nos pide ingresar a la Fundación. Sin embargo, abrimos capacitaciones cada año, cada ocho meses. No lo hacemos siempre, el payaso no es quien hace solo cinco dinámicas. Nosotros los capacitamos a los chicos, durante tres meses, les enseñamos bio seguridad, la labor del payaso. Luego acompañan al payaso. A los seis meses se abre un taller inicial de payaso, y al año se entrega la bata de doctor para que ingresen al hospital.

¿Cuál fue el proceso para convertirse en una organización, el pasar de ser dos a muchos?

El camino ha sido muy satisfactorio para Juan Andrés y para mi, ha sido una lucha constante. Al inicio fue difícil, porque no teníamos la experiencia alguna de dirigir una organización desde la parte jurídica y contable, pese a que teníamos los conocimientos del payaso, nos faltaba eso. Al vernos tan jóvenes, algunas personas nos decían que no íbamos a poder, pero si tú pones pasión y amor en lo que haces, eso te conduce a hacer otras cosas. Creíamos que íbamos a crecer en 4 o 5 años. Ahora somos una organización que se ha logrado establecer y que ha salido adelante.

¿Cuán importante ha sido el apoyo de las personas que han estado a tu alrededor?

 …Mi mamá es la persona que fundamentó todo este proceso, porque hay veces que no paso en la casa. Mi familia siempre está ahí acompañándome, diciéndome “si puedes” “estamos orgullosos de ti”, y esa seriedad con que miran mi trabajo me hace sentir que estoy haciendo las cosas bien. El apoyo de Juan Andrés ha sido indispensable porque es un amigo fiel, leal; es un compañero con quien puedo trabajar y conectar (…) y mis amigos, a parte de la Fundación, ellos aman lo que hago y siempre nos ayudan.

¿Alguna anécdota que recuerdes con Misión Sonrisa?

 Hay muchas, pero hace poco estuve en las comunas de Medellín, en Colombia, y una niña de 8 años se me acercó, tenía una actitud muy fuerte, parecía con ganas de pelear. La niña me contó que la semana anterior, en la esquina mataron a su papá. Eso me marcó mucho como persona, porque era una niña de 8 años con una frialdad, con ganas de gritar y llorar. Al final me dijo “Gracias por estar aquí”. Cuando las personas nos dicen “gracias”, nos damos cuenta que está bien lo que estamos haciendo.

¿Cómo logras organizarte, cómo divides el tiempo en la fundación y el tiempo para ser Jani Rojas?

No lo sé (risas), creo que ya tengo establecidos mis tiempos (…) Es también poder decidir cuándo estoy en Misión Sonrisa y cuándo son yo como persona, con mis necesidades. Hay que tener prioridades (…) Es cuestión de saber organizar el tiempo y ser responsable.

¿Qué significa la nariz de payaso para ti?

 La nariz para mi es todo. Me ha dado muchas cosas, posibilidades de viajar, de llegar a hospitales y centros que no imaginaba que podía llegar. Me ha permitido abrazar, dejar mis errores, mis miedos y preocupaciones. La nariz me ha enseñado ha matar ese ego que tenemos como personas (…) No tengo miedo a hacer el ridículo. El significado lo resumo en gratitud y decisión.

¿Has pensado en deja de ser payaso?

 Sí lo he pensado, el mundo de los adultos, como le digo, te llama. Hay responsabilidades que tengo que cumplir, por ejemplo mi carrera, se que algún día debo ejercerla, pero nunca querría dejar de ser payaso. El payaso es un mundo mágico. Si algún día dejo de serlo, de ir al hospital, me gustaría enseñar a que otras personas lo hagan.

¿Qué les dirías a tus “chicos” de Misión Sonrisa?

 Lo que les digo es, primero, decidir. Decidan ser felices, no hay nada más bonito que elegir, la felicidad es una decisión. Sean gratos. Agradezcan porque llueve porque talvez otras personas desean la lluvia, y algo más, que es lo que me enseño Bruno, otro payaso de Brasil, aprendan a recibir. Todo da la vuelta, el aprender a recibir te hace humilde. Si debo complementar es que sigan soñando, pero hay que soñar actuando. Si no actúo mejor no decido soñar, porque si lo sueñas lo puedes lograr.

 

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